Pont del Rei
Puede que hayas pasado por su lado en numerosas ocasiones sin siquiera prestarle atención. Incluso que hayas pensado que se abandonó tras ser arrasado en la pantanada de Tous de 1982. Pero, en realidad, el Pont del Rei es un puente inacabado que formaba parte de las infraestructuras del nuevo Camino Real de Madrid a València, uno de los itinerarios emprendidos durante el reinado de Carlos III, tras la Cédula Real del 10 de junio de 1761.
El Pont del Rei, declarado Bien de Relevancia Local (BRL), se encuentra en la pequeña población de Gavarda, a un lado de la autovía A-7, en dirección València a la altura de la salida 386 (Gavarda-Antella). Recibe su nombre por la Casa del Rei, que se ubica en la localidad vecina de Villanueva de Castellón.
El Pont del Rei: un puente nunca atravesado
El Pont del Rei, que debería haberse integrado en el Camino del Rey desde Almansa a València, tuvo un fuerte detractor en el ingeniero civil y arquitecto Agustín de Betancourt. Entre otros motivos, por el elevado coste de su construcción al estar situado en un azud.
Esta magnífica obra de ingeniería civil de finales del siglo XVIII fue el primer intento de construir una carretera sobre el río Júcar. Aunque cabe destacar que nunca corrió agua bajo los arcos del Pont del Rei, sino que se tenía previsto desviar el cauce del río Júcar una vez terminada su construcción.
De mano del arquitecto y director de la Real Academia de Sant Carles, Joaquín Martínez, los trabajos de construcción del Pont del Rei comenzaron el 29 de abril de 1796. Se trataba de un puente de grandes dimensiones, con 226,5 metros de longitud y 14,2 metros de anchura, realizado en mampostería y ladrillo. El Pont del Rei se ubicó en una zona en la que abundaban los meandros, por lo que el arquitecto diseñó una obra con 15 arcos.
En la parte central se elevan tres impresionantes arcadas de medio punto de estilo renacentista, con 15,6 metros de luz cada una, fabricadas con sillares de piedra. Sobre ellas la disposición de los sillares forma una estructura escalonada a modo de remate. El proyecto incluía doce arcadas más, seis a cada lado de las existentes, con bóvedas de medio punto de ladrillo de 3,6 metros de luz, de las cuales fueron construidas únicamente tres, las situadas en la sección sur. Parte de estas arcadas fueron tapiadas décadas atrás para utilizarlas como almacenes de carácter agrícola.
El proyecto de construcción del Pont del Rei fue interrumpido en 1801 debido a la inestabilidad del suelo y las revueltas sociales de la época.
Intento fallido de retomar el Pont del Rei
Sin embargo, en 1834 diversos municipios pidieron, mediante escritos, a la reina María Cristina el reinicio de las obras. Tras la inspección de las obras se emitió una orden real en 1836 que decretaba la terminación del Pont del Rei de manera inmediata. Pero la suerte seguía sin estar del lado del majestuoso puente, pese a la buena disposición para su finalización. Las guerras carlistas impidieron que se retomasen las obras, quedando abandonado una vez más.
En la época de construcción del Pont del Rei las infraestructuras de las vías de comunicación entre las diversas poblaciones no eran como en la actualidad. Había otros peajes: para cruzar el Júcar en varios puntos se hacía uso de barcas, embarcaciones estatales arrendadas a empresas particulares a las cuales los viajeros pagaban un peaje para cruzar.
Un horno de ladrillos para el Pont del Rei
La dificultad en el transporte de ladrillos para la construcción del Pont del Rei en estas condiciones provocó que a finales del siglo XIX y principios del siglo XX se construyera en rampa un horno para cocer ladrillos. Esto era una práctica habitual en las grandes construcciones de la época.
Este horno presenta una planta circular y un diámetro de 3,65 m, con una altura de la cámara en la que se depositaban los materiales a cocer de 2,10 m. Debajo de esta se encuentra el horno en que se realizaba la combustión de la leña. La construcción del horno de cocción de ladrillos condicionó que quedase al descubierto uno de los contrafuertes de refuerzo del muro de contención.
El Pont del Rei estaba destinado a pasar a la historia, y lo hizo, aunque no por su grandeza. Tampoco por haber sido la primera carretera sobre el «Devastador», nombre que los árabes dieron al Júcar. Pasó a la historia tras quedar en el olvido como «el puente que nunca se terminó», un lugar al que iban a jugar los niños sin conocer su importancia, desoyendo las advertencias de sus abuelos y abuelas con la creencia popular de que se trataba de un lugar de mal fario.
El paso del Júcar se solucionó finalmente en 1917 con un puente prefabricado de hierro en Gavarda, que también dejó abandonada y en el olvido a la Casa del Rei, ubicada al lado del Pont del Rei. Años más tarde se construyó la nueva autovía A7, solucionando el paso sobre el río con un moderno puente de un solo ojo. Su insuficiente evacuación y la no desviación del río Júcar que el Pont del Rei habría traído provocó en la riada de 1982 la desaparición de dos localidades, Beneixida y Gavarda, arrasadas por el agua. Aquí puedes consultar la cronología histórica.
Pont del Rei: un lugar de recuerdo
Dos siglos después, el Pont del Rei todavía se mantiene en pie. Y es fácilmente accesible, ahora conectado con Gavarda por medio de vía verde, además del acceso por carretera. Se mantiene en buen estado, en gran parte gracias los trabajos arqueológicos de restauración y a la adecuación del entorno. En la zona del puente se ha realizado un pequeño anfiteatro y la antigua zona del horno de cocción de ladrillos se ha respetado y rehabilitado. Se ha convertido en un lugar de referencia para la fotografía. Festeres y parejas de los pueblos cercanos acuden a él para sus reportajes fotográficos.
Si bien es cierto que las aguas del río Júcar nunca corrieron bajo los arcos del Pont del Rei, estos sí tuvieron otras funcionalidades durante los años. No solo albergaron naranjas haciendo funciones de almacenamiento, sino que también sirvieron de vivienda.
Desde Riberana te ofrecemos la oportunidad de visitar virtualmente el Pont del Rei mediante este modelo 3D interactivo.
